
Recuerdo que cuando mi papá me anunciaba que ibamos de viaje en avión empezaba a contar los días. Hacía una lista con números representando los días que faltaban para el viaje y cada día iba chuliando en una especie de ceremonia, celebrando que aquel paseo tan especial cada vez estaba más cerca.
Al crecer esto cambió un poco, pero aún el día anterior no podía dormir, excitado por el viaje en avión y la llegada a u nuevo lugar.
Hoy gracias a la gringoterrorrisparanoia viajar es una ¡¡¡¡PESADILLA!!!!
Repasas 80 veces lo que llevas en la maleta, preguntándote si habrá algún elemento por culpa del cual tendrás problemas. Sueñas con el personal del aeropuerto (cuyo examen de admisión consta de una pregunta: ¿Es usted un amargado y odia a la gente?... si... ¡bienvenido!) deteniéndote, haciéndote preguntas, deportándote, arrestándote y toda serie de escenas terribles. Planeas como manejarás los líquidos para podértelos tomar antes de entrar a seguridad, y hasta haces presupuesto para tener suficiente dinero para comprar agua en la zona de las puertas por 3 dólares.
La realidad no es muy diferente, la paranoia es increible, que quítese el zapato, que desempaque el portátil, que espere le paso una telita por los cierres a ver si estuvo en contacto con explosivos, que quítese la correa. No falta sino que lo hagan a uno evacuar los líquidos internos... (¿Ya orinó?... no... este agente lo acompañará, una vez orine puede pasar) uno no sabe si con la orina también se pueden fabricar bombas.
Además de que me hicieron perder aquella emoción que significaba el viajar, me han hecho madrugar cada vez más. Próximamente las aerolíneas entraran en el negocio hotelero pues habrá que estar 30 horas antes en el aeropuerto para chequeos médicos, escáner de la maleta, detector de mentiras, cita con psiquiatra, escáner olfativo por perros y confesión con un cura.
Una vez más gracias a los Gringos por hacer de este mundo un lugar más seguro, pero yo les aseguro... que ninguna de estas medidas será un obstáculo para alguien cuyo objetivo sea poner una bomba o estrellar un avión contra algún edificio.
Creo que fue Héctor Rincón el que hizo la aguda observación de que, por ejemplo, te dejan comprar botellas de licor en la zona del Dutty Free, después de pasar todos estos estrictos controles, y ¿qué arma es más fácil de usar: una bomba fabricada con líquidos camuflados, o un cortante filo obtenido mediante el simple procedimiento de quebrar la botella de whisky recién adquirida o el frasco de loción Playboy que haya logrado sobrevivir hasta ese punto a las manos de "alguien"?
ResponderBorrarY te propongo el tema pa la próxima entrada: las cosas de viajar por el mundo siendo colombiano, que es un tema del que se ha hablado mucho pero nunca faltan las dramáticas anécdotas de muchos compatriotas.
Bueno, y ya pa despedirme, felicitaciones por tu ingreso a la blogsfera, que es un paso que a lo mejor me animo a dar en un tiempo.
Gracias por tu comentario... Y claro que hablaré sobre este tema en un futuro próximo.
ResponderBorrarAquí dejo algo... el otro día viajé solo con equipaje de mano porque no quería pagar costos extras por maletas y no necesitaba mucho equipaje. Como no dejan llevar líquidos, no pude llevar desodorante. Te imaginarás lo incómodo y eso que yo me baño todos los días y no sudo tanto. Pero imagínese a alguien de aquellas culturas que todos conocemos y que no entendemos. De esas donde hay un rechazo nasal-cultural.
Al menos como una campaña al aseo y al buen olor, deberían cambiar tales reglas tan estúpidas.